Violet Sorrengail creía que a sus veinte años se uniría al Cuadrante de los Escribas para vivir una vida tranquila, estudiando sus amados libros y las historias antiguas que tanto le fascinan.
El sueño de Ruby simpre había sido ser bibliotecaria. Y el segundo lema ético de todo bibliotecario era no tener piedad con los morosos. Este era un lema que nunca había tenido que aplicar hasta cierto profesor insufrible y ermitaño, Gideon Vincent.